Martes con mi viejo profesor.

julio 12, 2007 at 6:46 pm (ℓιвяσѕ)

“-¿Te he hablado de la tensión de los opuestos?-me pregunta.

-¿La tensión de los opuestos?

-La vida es una serie de tirones hacia atrás y hacia delante. Quieres hacer una cosa pero estás obligado a hacer otra diferente. Algo te hace daño, pero tú sabes que no debería hacértelo. Das por supuestas ciertas cosas, aunque sabes que no deberías dar nada por supuesto.

<<Es una tensión de opuestos, como una goma elástica estirada. Y la mayoría de nosotros vive en un punto intermedio.

-Algo parecido a un combate de lucha libre-le digo.

-Un combate de lucha libre-dice, riéndose. -Sí: la vida podría describirse así.

-¿Qué bando gana, entonces?-le pregunto.

-¿Que qué bando gana?

Me sonríe, con sus ojos llenos de arrufas, con sus dientes torcidos.

-Gana el amor. El amor gana siempre.

“No te aferres a las cosas, pues todo es impermanente.” (Buda)

“Aprende a morir y aprenderás a vivir”.

“Sí-dije yo-pero si es tan valioso envejecer, ¿por qué dice siempre la gente <<Ay, si yo volviera a ser joven>>? Nunca se oye a nadie decir: <<Ojalá tuviera sesenta y cinco años>>.

Sonrió.

-¿Sabes lo que se trasluce en eso? Vidas insatisfechas. Vidas no realizadas. Vidas que no han encontrado sentido. Porque si has encontrado sentido en tu vida, no quieres volverte atrás. Quieres seguir adelante. Quieres ver más, hacer más. No quieres esperar a tener sesenta y cinco años.

“Escucha. Debes saber una cosa. Todos los jóvenes deben saber una cosa. Si estás luchando siempre contra el envejecimiento, vas a ser siempre infeliz, porque te va a llegar en todo caso.”

“…y además de todas las tristezas, los jóvenes no son sabios. Tienen un entendimiento de la vida muy limitado.”

“Cuando más lo necesites, ni el dinero ni el poder te darán el sentimiento que buscas, por mucho que tengas de las dos cosas.”

“Mitch, si lo que quieres es presumir ante los que están en la cumbre, olvídalo. Te despreciarán de todos modos. Y si lo que quieres es presumir ante los que están por debajo, olvídalo. No harán más que envidiarte.”

Morrie Schwartz era profesor de Ética en la universidad alemana. Un día le diagnosticaron ELA y se sorprendió al ver que el mundo seguía igual que antes, ni siquiera se había detenido para preocuparse por él. Al profesor le encantaba bailar, moverse, salir…Por eso, cuando su parálisis hacía mella, recibía más visitas de sus antiguos alumnos. Un día, su alumno favorito (Mitch Albom) llegó a su casa y charlaron. Y, como en los viejos tiempos, decidieron verse todos los martes y hablar. Pero estas reuniones significaban auténticas clases para Mitch.

Mitch Albom, Martes con mi viejo profesor

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